Medioambiente espinoso.

Carteles en Las Landas.

El asunto del medioambiente siempre resulta un poco espinoso. Involucrarse mucho puede ser pasarse , no hacerlo , sería con toda certeza una postura insensata. Normalmente y por comodidad, los ciudadanos de a pie solemos colocarnos mucho más cerca de la segunda que de la primera. No hablemos de las autoridades, que por lo general no saben ni dónde colocarse y si lo hacen, normalmente sólo toman decisiones que saben les reportarán algún fruto electoral. Siempre se valora cualquier iniciativa desde ese punto de vista. A mi parecer, aquí podrían darse dos opciones: Una, que las administraciones hagan publicidad suficiente, para que el público lo asimile como propio y así obtener un rédito electoral o al menos no les suponga un costo electoral y dos, que la sociedad esté realmente preocupada y concienciada de algo y exija a los políticos intervenir en ese aspecto.

Nos encontramos en un pueblo costero de Las Landas, Francia, ni demasiado pequeño, ni demasiado grande. Al acercarnos a darnos un baño con el tablón vemos el rótulo de un pequeño Club de Surf, situado junto a un pequeño bar y una tienda casi diminuta, ubicado justo antes de la entrada a la playa, ésta se encuentra a unos 200 metros, con acceso prohibido para los vehículos a motor.

Como digo, los coches se estacionan en un pinar que se encuentra antes de dicha entrada y donde se agradece la sombra que proyectan los pinos impidiendo que las tapicerías hiervan. El Club de Surf y el restaurante tienen en su exterior sendas fotografías con distintos gráficos explicativos. Hablan de que hay que cuidar el medioambiente y concretamente el mar, los peligros de no hacerlo y la factura que por ello pagarán nuestros hijos, nietos .... Hablan de la formación de las olas como para que aprendamos a quererlas mas, cómo debemos actuar en general con un poco de civismo en el campo, el monte, la playa , ... Cosas bastante lógicas por otra parte para todos aquellos que disfrutan de la naturaleza.

Pero cuando estás allí, te das cuenta de que eso tan lógico no se conoce aquí. Aquí, en Vizcaya y en España en general, las cosas son distintas. Supongo que empiezan a cambiar, pero despacio, muy despacio y entonces cuando crees que las cosas van por el buen camino, te levantas un día de la toalla a última hora (esos pocos días que puedes quedarte con la familia en la playa hasta el final) y entonces ves la arena llena de papeles, bolsas, colillas, latas, botellas, un auténtico basurero. Es cierto que al día siguiente y gracias al Ayuntamiento de turno (en esto seguro aciertan) la arena está bastante adecentada pero día tras día el basurero está ahí gracias a todos los que disfrutamos de las olas y la playa.

Quizá echo de menos esas vallas tan simpáticas de madera que protegen ciertas partes de la arena, de las dunas (no en La Salvaje) o quizá pienso que me satura tanto hormigón a pie de playa o quizás me ponga nervioso cuando veo como desde el puerto se derrama escoria de manera escandalosa día sí y al otro también.

No somos conscientes ni a nivel individual ni a nivel colectivo, y menos a nivel de quienes nos dirigen, de lo que dicen esos carteles. Será porque están en francés. Como siempre divago y divago, y entonces llego al agua y también veo diferencia de actitudes. Cierto es que la sobrepoblación genera estrés, agresividad pero lo que echo de menos es educación. Y vuelvo a releer estas líneas y veo que todos son círculos, la diferencia está en los contenidos de cada uno .

El Presi, Abril 2010