|
Carnaval El Pasillo 2009. ¿Cuarentones dando el cante?.
Dar el cante, por definición realizar actos que hacen llamar la atención sobre uno mismo; si en lugar de un individuo se trata de un grupo las probabilidades de éxito son mayores. Sinónimos aceptados: armar bulla, ir al jaleo, dar la nota. No siempre es de buen tono, es más, normalmente no lo es. Sin embargo hay una condición especial no escrita que concede indulgencia en situaciones especiales, por ejemplo, el Carnaval. En este país, en el que no prima especialmente gusto por el arte del histrionismo y que en el mejor de los casos la gente se disfraza de una manera más bien burda, la aparición de un grupo de cuarentones vestidos de cualquier cosa, excepto de calle, es un acontecimiento notorio Si además esos cuarentones tienen la intención de darse un baño y pillar olas, el asombro puede ser casi ilimitado. El viernes, previa llamada y posterior quedada del Club, nos juntamos una docenita de practicantes del sano deporte del disfraz con ganas de dar el cante (véase la nota introductoria de este artículo). A las 15:30 llegaban los primeros condiscípulos y los demás fueron goteando poco a poco hasta las 16:00. Sorpresas entre nosotros por las imaginativas propuestas textiles, sorpresas entre los viandantes del parking de La Salvaje por el extraño grupo de tabloneros viejos que se iba formando y sorpresa general ante la llegada de Carlos conduciendo un 2CV desvencijado y sin capó, con el motor al aire.
El dueño de una furgoneta próxima,
piloto de parapente residente en
Valladolid, salió disparado de su
vehículo a tomar unas fotos. "Oye,
¿quienes sois vosotros? ¿esto es
habitual?". No podía creer lo que veía.
Normal. no todos los días se encuentra
uno con semejante espectáculo. No hay
más que ver las fotografías. Hacia las
16:30 ya estábamos todos vestidos. El
inventario no podía ser más
estrambótico: Para entrar en ambiente, porque no era cuestión de llegar y meterse al agua, Carlos nos dio una vuelta en el "buga" aprovechando que las fuerzas del orden acababan de completar la ronda y no volverían hasta dentro de un par de horas (si llegan a vernos en ese momento seguramente nos habrían detenido a todos). El 2CV demostró una vez más su dotes legendarias de vehículo campesino al llevar a no menos de 9 personas encima (incluido un tablón). Eso sí, el tubo de escape iba rascando chispas por el suelo. Después de hacer el tonto un ratito, no demasiado, y cuando la atención del público asistente estaba ya asegurada, el grupo enfiló hacia el agua. Por supuesto, no lo hizo por las escaleras, claro, sino que bajamos por el caminito del acantilado a ver si con un poco de suerte alguno daba un resbalón y nos hacíamos notar un poco más. No hubo suerte y todos llegamos abajo sanos y salvos. El agua estaba fría, obviamente, pero el día soleado y la buena temperatura ambiente invitaban al baño. Había bastante gente paseando por la orilla y/o tomando el sol. La mar no estaba demasiado peleona con series de un metrito ramplón sin complicaciones para los tablones. Hay que elegir con cuidado a la hora de plantearse un disfraz compatible con el surf. por ejemplo, el excelente disfraz de Maverick, absolutamente deslumbrante fuera del agua era un completo peligro dentro de ella: la gomaespuma absorbe agua a toda prisa y no permite demasiada libertad de movimientos. Las pelucas también absorben agua, a pesar de estar hechas de fibras sintéticas y los churretones no dejan ver nada. Las prendas de nylon amplias como ropones o túnicas hacen que el neopreno resbale como el jabón sobre la tabla. El uso de cascos de moto (como el de la hormiga atómica) te puede dejar sin cervicales al pasar la serie. A pesar de todo, el compacto grupo de valientes no dejó de pillar olas ante el completo asombro de los locales de La Triangu.
Tras el baño de una hora, hubo reunión
en el Dingo, que ya tiene sus días
contados por el traspaso, donde se
comentó la jornada a gusto con unas
cervezas. Rafa montó a toda prisa las
fotos de la jornada y todavía dio tiempo
a hacer una proyección en tiempo real
para que el inocente jurado compuesto
por Bea, del Dingo, emitiera el
veredicto del campeonato de disfraces,
que tuvo el siguiente resultado: Terminamos con una merendola en el mismo Dingo hasta que las fuerzas a unos y las familias a otros nos fueron reclamando el retorno al hogar. Dicen que el agua del Cantábrico es muy fría, igual que el carácter de los nativos. dicen que en el sur la gente se anima más. Y dicen, dicen... pero lo innegable, a tenor de las fotografías es que es posible hacer un auténtico carnaval surfero en pleno invierno siempre que se ponga entusiasmo y un poco de talento. El año pasado fue la primera, este año ha sido la consagración, el año que viene va a ser la hecatombe. Germantxu, Febrero 2009
|