"Locos por el Surf", la película.

Un "reality surf" animado.

Los pingüinos están de moda, el surf siempre lo ha estado y una película sobre pingüinos surfistas es, por tanto, una apuesta segura. Por fin han hecho una película de animación 3D sobre surf. El retraso, de más de 10 años con respecto al hito marcado por "Toy story (1995)", es muy comprensible si tenemos en cuenta la tremenda dificultad técnica que siempre ha entrañado para los animadores crear objetos no poliédricos como, en este caso, las olas. Sin duda, esta idea ha estado incubándose durante un montón de años en el cajón de algún productor avispado a la espera de que la tecnología infográfica se desarrollase lo suficiente como para recrear un tubazo de manera creíble. Ya la tenemos aquí.

Una vez más, la película no aporta absolutamente nada nuevo desde la perspectiva del guión, lo que ya es casi una marca de fábrica de la productora Dreamworks, quien se empeña en basar su línea estratégica en los cameos y las referencias a otras películas (descubrió el filón con "Shrek" y todavía no lo ha abandonado). Volvemos a la historia clásica "viejo maestro desencantado-joven alumno rebelde y prometedor" que chocarán radicalmente al principio de la película pero que gracias a la química de su común pasión llegarán a ser uña y carne al final: el viejo ayudará a madurar al joven y el joven devolverá la ilusión al viejo. Entre medio tendremos a un personaje secundario cómico y medio bobo encarnado en un pollo, y que al final no será tan tonto como parecía, y a una chica mona y recatada que aporte la pequeña dosis de romance blanco para todos los públicos. Como contrapunto, tendrá un rival, fuerte, desagradable, poderoso y chulito, a quien superará en el "momento de la verdad".

Es decir, la historia base no precisa del surf para desarrollarse. De hecho ya la vimos el año pasado con "Cars" de Pixar, que era exactamente lo mismo pero ambientado en torno al automovilismo (y con la misma falta de originalidad). Es una verdadera lástima que el cine de animación occidental esté siempre autoplagiándose y no se empape un poco de los planteamientos orientales, especialmente de Japón, que están a años luz por delante en cuanto a la narración y propuestas argumentales.

La puesta en escena de la película adopta el formato de un "reality show", es decir, un cámara sigue constantemente a los personajes filmando sus acciones de manera "natural" sin ensayos ni diálogos preparados, lo que pretende conferir al producto una especie de halo documental. En ese sentido, la pelicula sería original si no existieran ya los realities en la TV y, de todas formas, siendo un producto de animación y por tanto lo más preparado que tiene el cine, no cuela. Se agradece el intento pero la originalidad debe buscarse en otro sitio; utilizar un medio (animación) para simular otro medio (TV) me parece lo mismo que empeñarse en pedalear con una bicicleta de ruedas cuadradas solo por demostrar que se puede hacer.

Por otra parte, las secuencias de surf son impecables: el movimiento de los surfistas, el contacto de las tablas con el agua, la hidrodinámica de la olas... todo está cuidado al mínimo detalle. Se nota que detrás de la puerilidad de los guionistas hay un equipo de asesoramiento técnico surfista que sabe lo que hace. Las referencias a leyendas del surf ni siquiera están veladas: Kelly Slater y Rob Machado han prestado sus nombres y su aspecto físico a 2 personajes, y el Big Z de la película está claramente inspirado en Eddie Aiku (que también desapareció misteriosamente entre las olas). Siguiendo la politica de la casa de no agresión, el "malo" de la peli no se parece demasiado a nadie conocido. Bueno, miento, el detalle de que tenga un ojo azul y otro marrón le acerca peligrosamente a David Bowie, otro chico malo.

Hay detalles muy simpáticos, como el hecho de que el protagonista, en su costa natal surfea con una "single" hecha polvo, mientras que las tablas del campeonato son todas "tri-finn" superagresivas. Por cierto, no se ven inventos por ninguna parte, ni tampoco parafina o grips. También aparece un pico clavadito a Meñakoz en los días chungos (no sé cómo se han enterado en USA de que existe este pico) y el personaje del pollo, a pesar de que no se le ve fumando en ningún momento, es más que identificable con el arquetipo del porreta playero, de tan entrañable recuerdo.

Sinceramente, no sé muy bien cómo enjuiciar la película, me siento como ante un envoltorio muy atractivo pero del que no estoy seguro de que contenga algo apetecible. Me explico: el mensaje subyacente de la película se puede resumir en 2 líneas principales: a) sé fiel a ti mismo y a tus deseos, b) la competición genera una agresividad incompatible con el verdadero espíritu del deporte (en este caso del surf). En principio estoy de acuerdo con esas premisas pero el desarrollo tiene cierto tufillo reaccionario: me parece rarísimo que todavía hoy pretenda venderse la imagen del rebelde del surf, cuando todo es ya un negocio. Y por ahí van precisamente mis aprensiones.

El producto suena mucho a retrobisnis (me permito tomar prestado este palabro de Willy Uribe). Ya sabemos todos que ultimamente las estrategias de las empresas del surf parecen orientarse a los sectores retro y femenino. Aquí han dejado (sorprendentemente) a las chicas de lado y se han centrado en lo retro. Las enseñanzas de Big Z, el viejo maestro tablonero, están en la línea del surf hippie de los 60's-70's: movimientos lentos, giros amplios, sin romper la ola... De nuevo estoy de acuerdo, pero de repente nos sale con la filosofía de a peseta el kilo de "un verdadero surfista se hace su propia tabla", "el surf es una forma de vida y no hay nada como ésto" y esos mediodogmas de fácil asimilación que echan abajo la potencial seriedad del mensaje. Santo cielo, al final se diría que quieren retratar al surfista como un ser de otro planeta que no sabe hacer nada que no sea coger una ola tras otra. El propio Big Z, el gran gurú, es un completo inútil en cuanto se baja de la tabla. No hablemos del rival del protagonista, que se retrata como un tío desagradable con todo el mundo y con una marcada perversión provocada por el deseo, con tintes sexuales, hacia los trofeos. Lo siento, pero no consigo tragar el exagerado maniqueismo de este tipo de cine.

En mi opinión, una vez más, la imaginería ha podido con la imaginación. Tenemos delante otro producto de una calidad visual apabullante pero carente por completo de contenido, más allá de las referencias y los chistes exclusivamente dirigidos a surfistas practicantes, los cuales sin duda disfrutamos mucho viendo nuestro deporte en la pantalla. Los que no hagan surf, en cambio, no verán más que a unos descerebrados subidos a unas planchas flotantes, haciendo piruetas de las que sacan un inexplicable placer.

Supongo que todo ésto se debe a cuestiones de mercado (el retrobisnis de nuevo) y no es fácil encontrar a productores que se arriesguen a financiar una película más intimista, más sincera, más innovadora a la hora de contar una historia que sí tenga el surf como hilo argumental básico como, por ejemplo, el experimento de Bruce Brown en los 60's: "The endless summer". Obviamente aquello tuvo su tiempo y su lugar y no es repetible pero sí me gustaría ver talento gráfico y talento narrativo combinados en una buena película moderna sobre surf. Por el momento, "Locos por el surf" solo aporta el primer talento.

Germantxu, Septiembre 2007

Anexo IMPORTANTE: Rafa Aspiunza me ha dado permiso para decir en su nombre que no me hagáis caso, que es una película de puta madre, incluso de visión obligada, y que yo soy un pelma cretino y pedante (esto último no lo dice él, lo deduzco yo solito). Francamente, no le falta razón. Debo admitir que, a pesar de mis críticas, me reí muchísimo con los chistes y me lo pasé muy bien en la sala. Así que id y vedla, que un buen rato sí que vais a pasar. También hay que saber ser autocrítico...

Aquí teneis un enlace para ver algo http://www.sonypicturesreleasing.es/old/movies/locosporelsurf/site/