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Cena Anual, 2 de Marzo de 2007.
No tengo los datos exactos pero éramos unos poquitos más de 30, o sea casi todo el colectivo de socios, los que fuimos a reunirnos en el Enea de Andramari un viernes de principios de Marzo que más bien parecía mediados de Agosto. Este año se va a recordar como "el año en que nadie pudo negar que el calentamiento global es un hecho fehaciente". Con una temperatura que durante el día pasaba de los 25º, los coches acumulando una fina capa de polen amarillo y los almendros floreciendo por quinta o sexta vez en lo que va de invierno, tuvimos la suerte de disfrutar de una noche templada para el segundo revival de viejas glorias de cuyo retiro es y será custodio nuestro amado club. En la sección gastronómica podemos decir que, como siempre, hubo de todo un poco. El Enea es un lugar con unas posibilidades excelentes pero que, me temo, no dispone aún de recursos suficientes para atender a un grupo numeroso como el nuestro. La sala donde cenamos era amplia y estuvimos muy cómodos pero con una estrambótica decoración a medio camino entre un minimalismo tacaño y una especie de misticismo hindú que le daba un aspecto un tanto desangelado. El servicio puso voluntad pero la faltaba técnica y asimismo, el menú fue aceptable en cuanto a calidad pero racanearon bastante en las raciones. En fin, que cada cual juzgue según su criterio pero, personalmente, creo que hay que felicitar a la junta directiva por los desvelos que se toma buscando alternativas a otros lugares más conocidos. Un club como el nuestro, compuesto por surfistas, debe ser el primero en apuntarse a probar cualquier pico nuevo, incluso si ese día hay mala suerte y las olas son flojas y ramplonas. Seguro que la mar levanta mañana. Ahora bien, lo que de verdad viene buscando el personal a estas cenas es la sesión de diapositivas que por segunda vez puso los ánimos en pie de guerra. Es un placer constatar que se va consolidando esta bonita iniciativa y que, poco a poco, con las sustanciosas aportaciones de los socios, vamos creando una base documental de gran valor para la historia del surf en nuestra costa. Así que ya sabéis, cualquier fotografía que tengáis en albumes viejos, cajones olvidados o como marcapáginas de libros polvorientos, haced el favor de rescatarlas para el club. Lo mismo para películas de vídeo, 8mm o super 8. Todo vale, todo es reciclable y el esfuerzo vale la pena, y si no me creéis, no tenéis más que recordar los alaridos que daba la gente el viernes pasado (y que retumbaron hasta las 2 de la madrugada) contemplando aquellos rostros lozanos y frescos y aquellas olas que aún estaban por descubrir.
Germantxu |