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Presentación de la novela Nanga, de Willy Uribe, en FNAC Bilbao
15 Diciembre 2006
El viernes 15 de diciembre a la hora
de la merienda Leqtor presentaba la novela Nanga de Willy Uribe (ver
crítica publicada hace un par de semanas) en FNAC Bilbao con la
estimable presencia del autor, de Josu García, periodista y de
Ramiro Pinilla, quien la ha prologado.
Un poco apretaditos debido a que coincidimos con la inauguración
del propio FNAC Bilbao, nos reunimos en el evento cerca de un centenar
largo de personas a escuchar lo que Willy quiso resaltar sobre su
trayectoria como escritor y sobre Nanga en particular. Una vez
más, nos dió una bonita lección sobre "saber
estar" con unas reflexiones meditadas y bien expresadas en ambos temas.
Tras la presentación, hubo turno de preguntas y se
finalizó con la clásica firma de ejemplares. En conjunto,
fue una horita, más o menos, de agradable ambiente literario
para una tarde de otoño frío.
El club tuvo su representación en la sala y nos vimos por
allá algunos de los asiduos a animar a Willy o quizá
debiera decir, más bien, a reventar el acto a juzgar por lo poco
que callaban algunos de los asistentes, y no miro a nadie (es broma, no
os mosqueeis).
En mi visión absolutamente personal, destacaría del
evento el hecho de que se está calificando de manera excesiva a
esta obra como una "novela surfera". Y eso se notó sobre todo en
la rueda de preguntas: exceptuando a una sola mujer, que sí hizo
una clara disección del mundillo surf y la obra literaria, el
resto de los asistentes vincularon fuertemente el texto al surf. Tanto
fue así que Willy llegó a bromear diciendo que el
protagonista era surfista como podría haber sido
entomólogo en lo que a la historia se refiere.
Y es que Nanga NO es una historia de surf aunque su protagonista pille
olas. De hecho, en toda la novela NO se describe NI UNA SOLA
sesión en el agua. Tan solo se menciona vagamente que Lope
Urrutia es surfista. Toda la acción se centra en la
persecución de que es objeto por parte del "modus vivendi" que
él quiere dejar tras de sí. Por citar una referencia que
seguramente conocemos todos, podríamos decir que "El gran
miércoles" de John Millius, es una historia sobre amistad y
crecimiento personal ANTES que una historia de surf. Así, Nanga
es una historia sobre autocompromiso e independencia ANTES que una
historia de surf. El surf es parte del escenario en el que se plantea
la acción, pero no es imprescindible para el desarrollo de la
misma.
Esta circunstancia, que por otra parte es inevitable si se tiene en
cuenta que normalmente la gente lee más de oídas que con
sus ojos (suena paradójico pero es un concepto muy
difícil de explicar en dos líneas), puede poner en
aprietos al valor literario de Willy y circunscribirle, como él
mismo nos dijo que temía, en el reducido marco surfista.
Probablemente por ello, nos adelantó que su siguiente trabajo
estará enmarcado en un Bilbao chanchullero y cercano, lejos del
exotismo de la Indonesia de su primera novela.
A ver si podemos leerlo pronto y nos gusta tanto o más que Nanga.
Germantxu
Diciembre 2006
PD: Anexo el guión que siguió Willy para la presentación con el resumen de sus ideas:
I
Lo primero gracias a todos por venir y gracias a la FNAC por cedernos
este espacio. A la editorial Leqtor por editar esta novela, a Josu
García, periodista de El Correo, por presentarla y sobre todo a
Ramiro Pinilla, premio nacional de narrativa 2006, y a Enrique Murillo,
editor y escritor. A Ramiro por nombrarme en una conversación
con Enrique, y a Enrique por aceptar leer y publicarme.
No es sencillo acceder al mundo editorial, menos para alguien como yo
que no frecuenta ni siquiera el ambiente literario de Bilbao. Ni
siquiera lo ha sido para Ramiro Pinilla, con su calidad y su trabajo.
Creo que la clave está en escribir. Puede parecer sencillo, pero
no lo es. Escribir continuamente significa tener siempre algo que
decir, o al menos creerlo, mantener un cierto estado de mosqueo con el
mundo que te rodea. Y pienso que eso un escritor debe hacerlo aun
cuando no vea ni de lejos la posibilidad de editar. Escribir y editar
son procesos muy diferentes que en ocasiones se juntan, algo que es de
agradecer sobre todo por los lectores. El editor necesita al escritor,
pero el escritor lo único que necesita es observar el exterior,
mascarlo en su interior y luego escupirlo.
II
También me gustaría aclarar que el de la portada no soy
yo, algo que queda claro ahora que veis mi cara de paellera, pero
sí hay gente que me ha confundido. Tampoco soy yo Lope Urrutia,
el protagonista. Nanga no es una autobiografía ficticia. Pero
sí es cierto que hay algo de mí en Lope Urrutia. Es el
autor quien crea al personaje con todo lo que tiene en su cabeza.
Aunque después emprenda vida propia, ese personaje siempre le
deberá al autor lo más recóndito de su
personalidad, pero no sus actos.
III
Sobre la trama de la novela intentaré decir lo mínimo
posible, porque debe ser el propio lector el que lo descubra. Es la
historia de una doble huida. Un hombre auto-excluido de esta sociedad y
perdido a conciencia en Indonesia, debe huir de nuevo porque le buscan.
Y con eso debería bastar. Pero apuntaré algunos datos que
pueden ser interesantes.
Lo primero es su falta de rigor documental. Un geógrafo
naufragaría en Nanga, también un etnógrafo. Pero
como no soy ni una cosa ni otra, puedo permitirme el lujo de
interpretar a mi antojo lo que he visto allí. La Indonesia de
Nanga sólo es real en la novela.
¿Y por qué Indonesia? Nanga es la historia de la huida de
un hombre que estaba escondido. Necesitaba una selva. Podía
haber sido una gran ciudad de millones de habitantes, pero Lope Urrutia
jamás hubiera ido allí. Así que como en Indonesia
aún quedan algunas selvas estupendas, pequeños poblados
muy distantes unos de otros, y he estado algunas veces por allí,
pues...
¿Y por qué surfero? Por una parte pienso que la costa
duplica las posibilidades narrativas al disponer de dos escenarios. En
plena selva la novela se hubiera muerto de reuma. Y también
pienso que el surf, y lo que llegan a hacer algunos surferos por
surfear, era una buena mochila para Lope Urrutia. Además el surf
es un placer solitario y Lope Urrutia es un solitario. Y además
el surf, de origen polinesio y adopción yanqui, es practicado en
todo el mundo y por razas diferentes. Puede que el surfista (o algunos
surfistas) sea una especie de arquetipo del hombre globalizado, un
hedonista con una pasión que va más allá de
culturas y religiones. Y Lope Urrutia es un hombre apasionado: desea la
soledad y el anonimato a toda costa.
No sé si la cagaré convirtiéndome en el escritor
surfista, porque tengo otra novela ya escrita que tal vez se publique
el año que viene, que entra mucho más a fondo en el mundo
surfero. Pero me apetecía escribirlas y ya está. De todos
modos, la novela que ahora tengo entre manos no tiene relación
alguna con el surf. Es la historia de un chantaje en Bilbao. Lo
más parecido al surf que habrá serán las mareas de
la ría.
IV
¿Es una novela de aventuras? Primero pensé que no lo era,
pensé inconscientemente, genero aventura igual a género
menor. Seguido me di cuenta del error. Claro que es una novela de
aventuras. Puede que en el fondo todas lo sean. Uno de mis cuentos
favoritos es Casa tomada, de Cortazar. Una inmensa aventura de una
pareja de hermanos (qué grande era Cortazar y qué buena
reflexión sobre el amplio concepto de pareja que esconde este
relato) que emprende una retirada en su propia casa, habitación
por habitación, ante un enemigo invisible e inclasificable. Y
nadie diría que Cortazar es un escritor de aventuras. Y
después estarían los aventureros clásicos, como
Conrad, Melville, Stevenson, Hemingway, London... Y los aventureros
encubiertos como Joyce, Faulkner, Celline, Camus e incluso Kafka. Y el
propio Ramiro Pinilla con su novela Las Ciegas hormigas, aunque
mantenga con acierto que no es necesario viajar a ningún lado
para escribir bien.
Creo que todos los escritores que me gustan no hacen sino hablar de
aventuras, porque las selvas, las ciudades o los pueblos, sólo
serían una postal sino hubiera gente en ellas. Y todos ellos, al
fin y al cabo sólo hablan de una aventura: la de la experiencia
humana. Y esa también es mi intención.
Willy Uribe
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